Terapia miofascial en San Fernando de Henares, Madrid

tratamiento miofascial

Nuestra clínica está especializada en Fisioterapia miofascial en Madrid. A través de técnicas de masaje específicas para el tratamiento de la fascia, armonizamos el tejido para la liberación y reorganización de las estructuras implicadas en la dolencia física del paciente.

Como profesionales fisioterapeutas estamos formados en la inducción miofascial por el Dr. Andrzej Pilat del equipo Tupimek, curso impartido por la Escuela IACES.

¿Qué es la terapia miofascial?

Dentro de los tratamientos de fisioterapia, el trabajo miofascial es una técnica para abordar todo tipo de problemas musculares como los famosos punto gatillo o puntos de contractura, dolencias musculares de origen visceral o desequilibrios del sistema nervioso autónomo.

La terapia miofascial se basa en la manipulación de la fascia. Tradicionalmente la fisioterapia suele tratar el músculo y la articulación. Sin embargo durante los últimos años se ha puesto de manifiesto la importancia que tiene la fascia en el proceso de recuperación de los pacientes.

La terapia miofascial es un concepto de tratamiento de las lesiones del aparato locomotor mediante compresiones manuales suaves y sostenidas en el tiempo a través de diferentes niveles.

La terapia miofascial supone un novedoso enfoque global para el tratamiento del dolor

¿Qué es la fascia?

Es una red tridimensional de tejido conjuntivo que rodea a todo el sistema muscular, sistema nervioso y el conjunto de los órganos manteniéndolos en su correcta posición y funcionamiento.

Es por tanto una estructura de sostén: cada músculo está compuesto por una agrupación de fibras musculares. Cada una de ellas están envueltas a su vez por el tejido fascial interconectándose unas con otras. Lo mismo sucede con los músculos los cuales quedan unidos entre sí, dado soporte y forma a nuestro cuerpo. Esta supraestructura es lo que se conoce como miofascia. Esta misma arquitectura se repite en el sistema nervioso.

Lo mismo ocurre con las vísceras u órganos. Las fascia se adhiere a ellas recubriéndolas, cumpliendo tres funciones vitales: protección, sostén y nutrición. A esta malla se denomina viscerofascia. Todo movimiento corporal lleva implícito la participación activa o pasiva de la viscerofascia, ya que si existe una restricción a nivel visceral puede dar lugar a la aparición del dolor referido visceral.

Junto con la función de recubrimiento, actúa como un sistema de carreteras para los vasos sanguíneos y linfáticos que entran y salen de las vísceras y de los músculos. Esto permite su correcta oxigenación y eliminación de productos de desecho.

Existe una interrelación entre los sistema fascial, muscular, visceral, arterial y nervioso

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Funciones de la fascia

Entre todas las estructuras del organismo bien sean vísceras, nervios o músculos, la fascia posee capacidad de movimiento o de desplazamiento entre sus planos.Seguir leyendo...

Este dinamismo se produce en entre las fibras de los músculos; entre unos músculos y otros; entre una víscera y la vecina; entre la víscera y un músculo o un nervio o una arteria.

Cada una de las estructuras de este conjunto necesita moverse libremente. Una disfunción en este movimiento provoca lo que se conoce como restricciones miofasciales.

Utilizando un ejemplo, para que dicho movimiento sea posible tiene deslizarse igual que un plástico sobre una superficie de aceite. Esas superficies de contacto y deslizamiento están formadas por las membranas serosas.

Las funciones de la fascia dentro de la anatomía corporal son:

  • protección
  • sostén
  • nutrición de los tejidos
  • absorción de impactos
  • formación de compartimentos corporales
  • revestimiento
  • regula la homeostasis o equilibrio corporal

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Restricciones miofasciales

La restricción fascial es producto de una adherencia o cambio estructural en un punto determinado. Esto altera su capacidad de movimiento provocando focos de lesiones.Seguir leyendo...

El recorrido de la fascia es continuo e indivisible desde los pies ala cabeza. Las restricciones provocan dolencias específicas, las cuales se suelen manifestar a en otra zona distinta del cuerpo respecto al origen del problema. Las más conocidas son:

  • fascitis plantar
  • tendinitis del supraespinoso
  • tenosinovitis
  • capsulitis de hombro
  • problemas musculares y/o articulares.

Para entender cómo las dolencias aparecen en otro punto alejado de la restricción fascial, pongamos un ejemplo. Si llevamos una camiseta y tiramos de la parte inferior de la misma, nota cómo nos tira el cuello o el hombro.Si esa tensión se mantiene en el tiempo, el hombro o el cuello no podrán moverse con libertad y aparecerá dolor en ellos. Pero,¿cuál es el origen del dolor? La fuerza que aplicamos (la restricción) al tejido de la camiseta y no el hombro o el cuello como tales.

¿Qué afecciones trata la terapia miofascial?

Los problemas comunes que aborda son:

  • Dolor de espalda mecánico o algias vertebrales. Aquellos que duelen al realizar determinados movimientos: lumbalgias, lumbociáticas, cervicalgias, dorsalgias, etc.
  • Disfunciones de origen tendinoso. Dolor en movimiento y/o en reposo: fascitis plantar, túnel carpiano, codo de tenista o de golfista (epicondilitis), tendinitis de Quervain, tendinitis del manguito rotador, tendinitis de la pata de ganso o de la cintilla iliotibial, etc.
  • Hombros congelados
  • El tratamiento miofascial está muy indicado, mejorando la función de los tejidos. Disminuye la rigidez mañanera y ayuda a combatir el dolor.
  • Recuperación postquirúrgica. Del aparato locomotor o del sistema visceral; cicatrices postraumáticas y postquirúrgicas.
  • Parestesias u hormigueos en el miembro superior. También conocidos síndrome de la salida torácica con sensación de frío y dolor en manos. Estos síntomas aparecen también en algunas hernias cervicales
  • ATM: o disfunción de la articulación temporomandibular. Dolores de cabeza que provienen de esas alteraciones de la mandíbula con consecuencias como el bruxismo. Según los casos, es necesario diseñar un tratamiento y seguimiento conjunto con un odontólogo.

Síndrome de latigazo cervical o Whiplash, tras el cual está muy indicado el tratamiento global de fisioterapia, osteopatía y miofascial para prevenir futuros dolores de cabeza y de espalda o parestesias en mano.

Un cambio en el sistema miofascial puede causar un gran estrés en cualquier parte del cuerpo

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Causas más comunes del síndrome miofascial

Está científicamente comprobado que los malos hábitos posturales son los mayores responsables de la aparición de dolor, provocando numerosas restricciones fasciales. Seguir leyendo...

Entre las causas más comunes que provocan las restricciones de la fascia, se encuentran:

  • Traumatismos directos: golpes, caídas, accidentes de tráfico (Whiplash) o por traumatismos de origen emocional.
  • Malos hábitos posturales. Producidos por una mala higiene postural: hablar por teléfono sujetándolo con el hombro, una manera incorrecta de sentarse o una mala técnica en la realización del ejercicio en actividades deportivas, son algunos ejemplos. Estos vicios provocan sobrecarga muscular crónica o intermitente.
  • Inmovilización prolongada. Provocados por la aplicación de una escayola o por enfermedades crónicas que requieran procesos largos de encamamiento
  • Cicatrices quirúrgicas. Si un tejido cicatricial fruto de una operación no tiene buena elasticidad, va a comprometer la movilidad de la fascia dando lugar a restricciones. No todos los procesos cicatrizantes presentan problemas pero sí muchos de ellos. Por eso es conveniente que el fisioterapeuta u osteópata, revise su evolución y estado.

Entre las intervenciones más frecuentes con este tipo de efectos secundarios que pueden pueden ser tratados por las terapia miofascial, se encuentran cirugías de espalda, hernias de hiato, hernias inguinales, cesáreas, los juanetes, dedos en garra, prótesis, etc.

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Tratamiento miofascial: cómo funciona

La fascia actúa como una goma elástica: ante una fuerza grande y una presión no gradual se contrae de la misma manera con un estiramiento intenso y corto. Por el contrario, la terapia miofascial funciona mediante la aplicación de una presión suave y mantenida. Seguir leyendo...

De esta manera conseguimos una estimulación mecánica de la fascia, aumentando su temperatura. Esto permite al fisioterapeuta moldearla y liberar las zonas restringidas.

La estimulación mecánica de la fascia facilita:

  • Una mejora en la circulación de los anticuerpos
  • Aumenta el suministro sanguíneo hacia las zonas de restricción mediante la liberación de histamina, lo que aumenta el aporte de sangre en el tejido nervioso
  • Una correcta alineación en la producción de fibroblastos acelerando así el proceso de curación y una correcta movilidad del tejido: indispensable para el apropiado intercambio de fluidos u homeostasis

Las terapias miofasciales abarcan un amplio campo de aplicaciones clínicas, especialmente en el tratamiento de problemas del aparato locomotor. Las técnicas pueden ser utilizadas como terapia exclusiva o en combinación con otros conceptos terapéuticos tales como osteopatía, técnicas neuromusculares, técnicas de estimulación propioceptiva, drenaje linfático, etc.

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